La legislación estatal de la LOMLOE correspondiente al Real Decreto 243/2022 y la adaptación autonómica de este en el Decreto 103/2023 junto a la Orden de 30 de mayo de 2023, conforman la ordenación de la etapa de Bachillerato. Ahí se indican los elementos curriculares que permiten impartir las diferentes materias que componen dicha etapa como sus saberes básicos, competencias específicas, metodología, entre otros. Estos elementos son esenciales para impartir las materias y evaluarlas.
2.1. Objetivos generales de la etapa
Siguiendo el punto 6 del artículo 2 del Decreto 103/2023, la etapa de Bachillerato contribuirá a desarrollar en el alumnado habilidades de «formación, madurez intelectual y humana, conocimientos, habilidades y actitudes que permitan desarrollar funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y aptitud». Asimismo, esta etapa favorecerá la obtención «de las competencias indispensables para el futuro formativo y profesional, y capacitar para el acceso a la educación superior». Partiendo de lo anterior, se plantean a continuación los objetivos de la etapa de Bachillerato, expuestos en el artículo 3 de dicho decreto como «logros que se espera que el alumnado haya alcanzado al finalizar la etapa y cuya consecución está vinculada a la adquisición de las competencias clave». Con todo esto en el artículo 5 del Decreto 103/2022 se desarrollan una serie de objetivos. Voy a mencionar de manera breve cada uno de ellos: a) Ciudadanía democrática, justicia, valores y derechos; b) Madurez personal, afectivo-sexual, social y espíritu crítico; c) Igualdad, derechos y no discriminación; d) Hábitos de lectura y desarrollo personal; e) Dominio de la lengua castellana y la peculiaridad lingüística andaluza; f) Dominio de lenguas extranjeras; g) Uso correcto y responsable de las TIC; h) Conocimiento histórico del patrimonio y específicamente del patrimonio andaluz; i) Conocimientos científicos, tecnológico y habilidades de la modalidad; j) Conocimientos en investigación, métodos científicos, y respeto al medio ambiente, específicamente el andaluz; k) Espíritu emprendedor, iniciativa, trabajo en equipo y sentido crítico; l) Sensibilidad artística, literaria, y criterio estético para la formación y el enriquecimiento cultural; m) Desarrollo personal y social saludable a través de la educación física y el deporte; n) Respeto y prevención para una movilidad segura y saludable; ñ) Actitud responsable y conciencia con el cambio climático y por un desarrollo sostenible.
Estos objetivos son ofrecidos desde el nivel del marco normativo y legislativo estatal y autonómico y han de ser concretados por el centro educativo a través del PEC y la programación docente de cada materia. Esta programación atiende a todo ello para introducir dichos objetivos a través de, como se especifica, la metodología, la evaluación, la atención a las necesidades educativas del alumnado, la programación de las actividades de las unidades didácticas.
2.2. Competencias clave y descriptores operativos
Las competencias son elementos del currículo esenciales para el desarrollo de la labor docente en el nivel de la educación formal. En la LOMLOE las competencias se concretan en dos tipos. Por un lado están las competencias clave, comunes a todas las materias de una etapa, en este caso, de Bachillerato. Por otro lado están las competencias específicas, desarrolladas específicamente en cada una de las materias.
Las competencias clave, según el punto 1.b del artículo 3 del Decreto 103/2023 son definidas como imprescindibles «para que el alumnado pueda progresar con garantías de éxito en su itinerario formativo y afrontar los principales retos y desafíos globales y locales». Además, son la concreción en el sistema educativo español de las competencias establecidas por la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de 22 de mayo de 2018, relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente, mencionada en dicho artículo. Según el «Anexo Competencias clave y perfil competencial al término de la etapa de Bachillerato» del mencionado artículo, basado en el artículo 16 del Real Decreto 243/2022, las competencias clave que el alumnado debe adquirir y desarrollar a lo largo de la etapa son las siguientes: a) Competencia en comunicación lingüística (CCL); b) Competencia plurilingüe (CP); c) Competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería (STEM); d) Competencia digital (CD); e) Competencia personal, social y de aprender a aprender (CPSAA); f) Competencia ciudadana (CC); g) Competencia emprendedora (CE); h) Competencia en conciencia y expresiones culturales (CCEC).
En el anexo mencionado más arriba, se describe detalladamente cada una de estas competencias clave, así como los descriptores operativos que permitirán determinar el grado de adquisición de estas al finalizar la etapa y que servirán para conectar mediante los criterios de evaluación, las competencias específicas de la materia con las clave de la etapa. Los descriptores operativos de cada una de las competencias clave concretados de forma sintética son los siguientes: a) CCL1. Comunicación oral, CCL2. Comprensión y comunicación, CCL3. Análisis de fuentes, CCL4. Lectura y patrimonio literario, CCL5. Comunicación con valores; b) CP1. Plurilingüismo, CP2. Lenguas, experiencias y comunciación, CP3. Valoración de la diversidad lingüística; c) STEM1. Razonamiento deductivo e inductivo, STEM2. Pensamiento científico, STEM3. Proyectos, STEM4. Comunicación de resultados, STEM5 Valores y sostenibilidad; d) CD1. Uso de internet, CD2. Creación digital, CD3. Interacción virtual, CD4. Uso consciente y responsable de las tecnologías, CD5. Creación informática; e) CPSAA1.1. Aprendizaje eficaz, CPSAA1.2. Autonomía vital, CPSAA2. Estilo de vida sostenible, CPSAA3.1. Inteligencia emocional, CPSAA3.2. Trabajo grupal, CPSAA4. Análisis riguroso de fuentes, CPSAA5. Planificación; f) CC1. Análisis cívico, CC2. Principios y derechos, CC3. Ética actual, CC4. Cuestiones éticas actuales y ODS; g) CE1. Necesidades y retos, CE2. Autoevaluación y heteroevaluación, CE3. Autocrítica; h) CCEC1. Patrimonio cultural y artístico, CCEC2. Especificidad del patrimonio, CCEC3.1. Expresar ideas con producciones, CCEC3.2. Autodescubrimiento mediante situaciones creativas, CCEC4.1. Selección y producción artística y cultural, CCEC4.2. Planificación y creatividad.
Estos descriptores operativos son definidos en el mencionado Anexo como elementos que constituyen, junto con los objetivos de la etapa mencionados más arriba, «el marco referencial a partir del cual se concretan las competencias específicas de cada materia». Además, la vinculación entre las competencias específicas y descriptores operativos permite «que de la evaluación de [las competencias específicas] pueda colegirse el grado de adquisición de las competencias clave definidas en el Perfil competencial y, por tanto, la consecución de las competencias y objetivos previstos para la etapa». A través de los descriptores operativos se vinculan los objetivos de etapa y las competencias clave de Bachillerato con las competencias específicas de cada materia. Estos descriptores operativos están relacionados también con los descriptores operativos que el alumnado ha de presentar al finalizar la enseñanza básica de Educación Secundaria Obligatoria. Al finalizar esta etapa, el Perfil de salida se alcanza tras el desarrollo competencial de la etapa. Aunque en la etapa de Bachillerato no existe el mencionado Perfil de salida en sí, el Real Decreto 243/2022 establece que los fines y principios de la etapa «se concretan en los descriptores operativos del grado de adquisición de las competencias clave previsto al finalizar la etapa, que se definen como continuación del Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica». Así el Perfil de salida sí es tenido en cuenta y Bachillerato es una continuación de este. Además, el decreto menciona que las competencias clave de la etapa de Bachillerato «son la adaptación al sistema educativo español de las establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de 22 de mayo de 2018», respondiendo a «la necesidad de vincular dichas competencias a los retos y desafíos del siglo XXI, así como al contexto de la educación formal y, más concretamente, a los principios y fines del sistema educativo establecidos en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación». Por esto las competencias clave y sus relativos descriptores operativos son el centro del perfil de salida en la etapa de ESO y la continuación en Bachillerato, vinculados con los fines, principios y objetivos de la etapa así como con los retos del siglo XXI, concretados estos últimos en la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible.
En la presente programación didáctica se utilizan todos los objetivos de etapa posibles al menos una vez en cada una de las unidades didácticas. esto es así ya que las competencias elegidas para cada unidad están vinculadas mediante descriptores a competencias claves cuyos descriptores están vinculados, a su vez, a los objetivos de etapa según el «Anexo IV» de la Orden de 30 de mayo de 2023. El único objetivo que no se utiliza es el «f)» puesto que sólo se vincula a los descriptores 1, 2 y 3 de la Competencia plurilingue (CP) y al descriptor número 4 de la Competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería (STEM). Sucede que ninguna de las competencias clave de la materia de Filosofía se vinculan con estos descriptores.
2.3. Competencias específicas, descriptores operativos y criterios de evaluación
Según el punto 1.c del artículo 3 del Decreto 103/2023 las competencias específicas son «desempeños que el alumnado debe poder desplegar en actividades o en situaciones cuyo abordaje requiere de los saberes básicos de cada materia» y constituyen, además «un elemento de conexión entre, por una parte, las competencias clave, y por otra, los saberes básicos de las materias y los criterios de evaluación». Todo ello se concreta en el en el «Anexo II. Materias de Bachillerato» en el Real Decreto 243/2022 y en el «Anexo II. Materias comunes y específicas de modalidad» de la Orden de 30 de mayo de 2023. Esta nos indica cuáles son las competencias específicas de cada materia, señalando los siguientes elementos de cada una: a) cuáles son sus descriptores operativos asociados que las conectan con las competencias clave de etapa; b) qué criterios de evaluación están asociados a cada una, permitiendo evaluar el grado de consecución; c) cuáles son los saberes básicos necesarios para la adquisición de dichas competencias.
Las competencias específicas de la materia de Filosofía según la Orden de 30 de mayo de 2023 asociadas a las competencias clave según sus respectivos descriptores operativos detalladas aquí de forma sintética son: 1) Textos, fuentes, problemas y preguntas; 2) Investigación y producción filosófica; 3) Argumentación rigurosa ; 4) Diálogo crítico y democrático; 5) Tolerancia ante la diversidad; 6) Comprender a las filosofías en su contexto; 7) Perspectiva global del pensamiento; 8) Análisis de problemas éticos y políticos actuales; 9) Educación en sensibilidad estética. Con esto se sabe que hay varios descriptores operativos que no están asociados a ninguna competencia específica en esta materia: CCL4, CP1, CP2, CP3, STEM, STEM3, STEM4, STEM5, CD2, CD5, CPSAA1.1., CPSAA2, CPS AA3.2., CPSAA5, CE2, CCEC4.1., CCEC4.2.
El currículo concreta, además, los criterios de evaluación correspondientes a cada competencia específica, que permitirán evaluar el grado de consecución de cada una. Según el punto 1.d del artículo 3 del Decreto 103/2023 los criterios de evaluación son definidos como los «referentes que indican los niveles de desempeño esperados en el alumnado en las situaciones o actividades a las que se refieren las competencias específicas de cada materia en un momento determinado de su proceso de aprendizaje». Los criterios de evaluación, numerados cada uno siguiendo el orden de las competencias específicas a las que se refieren y detallados de forma sintética, son los siguientes: 1.1.) Reconocer y analizar problemas filosóficos; 2.1.) Demostrar habilidad de investigación filosófica; 2.2.) Autonomía en indagación, elaboración y comunicación de trabajos; 3.1.) Producir discursos argumentativos; 3.2.) Evitar dogmas y falacias; 3.3.) Respeto a la verdad y valores; 4.1.) Promover el diálogo respetuoso; 5.1.) Comprensión no dogmática de la filosofía; 5.2.) Comprensión holística de la filosofía; 6.1.) Conciencia global de la filosofía; 6.2.) Adquirir conocimiento concreto de pensadores y pensadoras; 7.1.) Afrontar problemas complejos concretos; 7.2.) Relacionar filosofía y otros modos del saber; 8.1.) Desarrollar juicio propio y autonomía moral; 8.2.) Demostrar conocimiento de teorías éticas y políticas; 9.1.) Generar equilibrio entre emoción y razón; 9.2.) Obtener conocimiento sobre teorías de filosofía del arte.
2.4. Saberes básicos y situaciones de aprendizaje
Los saberes básicos, según el punto 1.e del artículo 3 del Decreto 103/2023, son definidos como los «conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen los contenidos propios de una materia y cuyo aprendizaje es necesario para la adquisición de las competencias específicas». Estos saberes básicos conectan los contenidos específicos de la materia con las competencias específicas de la misma. Para llevar a cabo esto se realizan situaciones de aprendizaje, las cuales, según el punto 1.f del artículo 3 del citado decreto, son definidas como «situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas, y que contribuyen a la adquisición y desarrollo de las mismas». Estas situaciones requieren de los saberes básicos de la materia para ser abordados como bien sugería el punto 1.c del mismo artículo. En el «Anexo III. Situaciones de aprendizaje» de la Orden de 30 de mayo de 2023, se detallan en profundidad. Estas serán atendidas en la presente programación didáctica en el apartado «4.2. Situaciones de aprendizaje».
Los saberes básicos de la materia de Filosofía presentes en el currículo son estructurados mediante una división en tres bloques y cada uno está dividido en dos apartados. Cada apartado tiene, a su vez, diferentes puntos. A continuación, voy a detallar de forma literal los títulos de cada uno de los tres bloques y los enunciados de cada una de las dos partes en que estos se dividen. Los puntos en los que cada una de las partes están divididas voy a referirlos sintéticamente, fruto de una recapitulación del enunciado completo de cada uno de estos en la normativa:
El título del primer bloque es «A. La filosofía y el ser humano». Su primer apartado es «FILO.1.A.1. La reflexión filosófica en torno a la propia Filosofía». Este apartado tiene cuatro puntos: FILO.1.A.1.1. Características, historia, origen y actualidad; FILO.1.A.1.2. Interdisciplinariedad; FILO.1.A.1.3. Métodos de investigación y problemas en ámbitos culturales; FILO.1.A.1.4. Discriminación en la historia de la filosofía. Su segundo apartado es «FILO.1.A.2. El ser humano como sujeto y objeto de la experiencia filosófica». Este apartado tiene también cuatro puntos: FILO.1.A.2.1 La filosofía y la existencia humana; FILO.1.A.2.2. Naturaleza y cultura; FILO.1.A.2.3. Personalidad, psicología, conciencia y lenguaje; FILO.1.A.2.4. Identidad personal y transhumanismo.
El título del segundo bloque es «B. El conocimiento y la realidad». Su primer apartado es «FILO.1.B.1. El problema filosófico del conocimiento y la verdad». Este apartado tiene seis puntos: FILO.1.B.1.2. Definición, límites del conocimiento y crisis ilustrada; FILO.1.B.1.2. Teorías del conocimiento, racionalismo, empirismo y otras teorías; FILO.1.B.1.3. Razonamiento, argumentación, lógica formal y no formal; FILO.1.B.1.4. Saber científico, ciencia y pseudociencia; FILO.1.B.1.5. Problema del saber metafísico; FILO.1.B.1.6. Conocimiento e interés y la tecnociencia contemporánea. Su segundo apartado es «FILO.1B.2. La cuestión de la naturaleza última de la realidad». Este apartado tiene cinco puntos: FILO.1.B.2.1. Apariencia, realidad y realidades virtuales; FILO.1.B.2.2. Unidad, pluralidad, categorías, modos de ser y el problema de los universales; FILO.1.B.2.3. Filosofía de la mente e inteligencia artificial; FILO.1.B.2.4. El tiempo, el azar, la necesidad y la libertad; FILO.1.B.2.5. Dios, teísmo, ateísmo y agnosticismo.
El título del tercer bloque es «C. Acción y creación». Su primer apartado es «FILO.1.C.1. La acción humana: Filosofía ética y política». Este apartado tiene nueve puntos: FILO.1.C.1.1. Condición moral del ser humano, deber, libertad y responsabilidad; FILO.1.C.1.2. Fundamentación del bien moral, relativismo moral y otras teorías éticas; FILO.1.C.1.3. Éticas consecuencialistas, del deber, de la virtud, cuidados ambientales, éticas aplicadas, Nietzsche y otras éticas; FILO.1.C.1.4. Derechos humanos; FILO.1.C.1.5. Cuestiones éticas de nuestro tiempo como la desigualdad, la pobreza y otros desafíos; FILO.1.C.1.6. Justicia y filosofía, derecho natural y positivo, legalidad y legitimidad; FILO.1.C.1.7. Fundamentos de organización social, contractualismo, democracia; FILO.1.C.1.8. Igualdad, libertad, individuo, Estado, trabajo, propiedad, liberalismo, utilitarismo y comunitarismo; FILO.1.C.1.9. Ideales, utopías y distopías, los movimientos sociales y políticos y el feminismo en la filosofía. Su segundo apartado es «FILO.1.C.2. La reflexión filosófica en torno a la creación artística». Este apartado tiene tres puntos: FILO.1.C.2.1 Definición y problemas estéticos en el arte, la belleza, el gusto, relación entre ética y estética, la verdad y el papel político del arte; FILO.1.C.2.2. Teorías clásicas y modernas del arte y la belleza, problemas estéticos contemporáneos; FILO.1.C.2.3 Cultura andaluza como lugar de civilizaciones y cultura.
2.5. Relación entre elementos curriculares
Para abordar las situaciones de aprendizaje se necesitan los saberes básicos. Es necesario el aprendizaje de los saberes básicos para la adquisición de las competencias específicas, como se ha explicado anteriormente. El currículo vincula ciertos saberes básicos a cada criterio de evaluación vinculado a competencias específicas. En la presente programación denominaré a estos «saberes troncales» puesto que son los que la ley vincula. De este modo quedan conectados saberes básicos y competencias específicas. Las competencias específicas de la materia se evalúan mediante los criterios de evaluación. Estos saberes básicos se relacionan con las competencias clave de etapa a través de los descriptores operativos de las diferentes competencias específicas. De esta forma, la consecución de las competencias clave permite conseguir los objetivos de la etapa de Bachillerato. Como decía más arriba, en las competencias clave y en sus descriptores operativos se encuentra la continuación del Perfil de salida de la educación básica de la ESO, vinculando así las competencias clave con los retos y desafíos del siglo XXI.